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¿Cómo se pone la anestesia epidural? Conoce la técnica este 2021

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A continuación te describimos todos los pasos que se siguen para la inserción de un catéter epidural. Lo que ocurre en tu espalda mientras esperas.

El procedimiento es el mismo independiente de para qué se use el catéter epidural.

Preparación.

Lo primero con lo que contará tu especialista en anestesiología es con un consentimiento informado que esté firmado. Resolverá las dudas que puedas tener y revisará que la analítica no contraindique el procedimiento.

Deberás especificar cualquier tipo de alergia (medicamentos, alimentos o materiales) que tengas en caso de que haya que hacer alguna modificación de los fármacos usados.

Se requiere monitorización de la paciente durante el procedimiento, que variará de acuerdo a los procedimientos que tengan establecidos entre los diferentes centros.

Se necesita la canalización previa de una vía periférica y habitualmente se administra un bolo de suero antes o durante el procedimiento.

Posición.

Para la realización del procedimiento se debe estar sentada (es la posición más usada) o de lado (decúbito lateral izquierdo o derecho). Dependerá de las preferencias del especialista, del estado de la madre y el feto y las posibles dificultades que pueda haber para la colocación del catéter.

La posición sentada suele ser la más usada porque facilita el procedimiento y las referencias anatómicas son más fáciles de localizar, sobre todo cuando se presenta edema en la zona lumbar o algún grado de obesidad.

Una vez en la posición se te pedirá doblar la espalda lo máximo posible, intentando formar un arco, relajar los hombros dejándolos caer y flexionar completamente la cabeza. Sujetar una almohada por delante y apoyarse en ella ayuda para adoptar la posición.

Aunque la posición puede ser incómoda, sobre todo al momento de tener contracciones, es necesaria ya que con ella aumenta el espacio entre las vértebras y se facilita la inserción de la aguja.

El procedimiento.

Una vez adoptada la posición se procederá a limpiar y desinfectar la zona sobre la que se realizará la punción.

Se utiliza anestesia local sobre la piel y el tejido subcutáneo para que el resto del procedimiento no sea doloroso. Por lo que la colocación de la anestesia, aunque puede ser incómoda, no duele.

Durante el procedimiento se te pedirá mantenerte completamente quieta, a pesar de las contracciones y avisar cuando una nueva contracción esté iniciando. Habitualmente no se avanza hacia el espacio epidural cuando se tiene una contracción, especialmente si ya está cerca de su localización.

A medida que la aguja avanza, lo normal es sentir presión sobre la zona lumbar, una ligera sensación de pinchazo (si es muy intensa se puede administrar más anestésico local) e incluso “crepitación”. Esta crepitación se da por el avance de la aguja a través de los diferentes tejidos y también le sirve al anestesiólogo para darse cuenta de las zonas que está atravesando ya que esta es una técnica que se hace “a ciegas” y depende de las sensaciones que se van notando con las manos, los dedos y la respuesta que proporciona una jeringa especial llamada “jeringa de baja resistencia” (en la técnica que más se usa, ya que hay otras formas de realizar el procedimiento).

Inserción del catéter.

Una vez localizado el espacio epidural (por la pérdida de resistencia con la jeringa) y comprobado que no se ha atravesado la duramadre (meninge más externa) se procede a insertar un catéter de plástico, muy fino y flexible, a través de la aguja y se deja sobre el espacio epidural, sin atravesarlo.

Este catéter se deja insertado en el espacio epidural y se fija cuidadosamente a la espalda durante todo el tiempo que sea necesario.

Es muy habitual que al momento en el que el catéter entra en el espacio epidural se note una sensación de corriente eléctrica (parestesias) o calambre en diferentes zonas de las extremidades inferiores, los glúteos o la zona baja de la espalda.

También es importante hacer saber al anestesiólogo si se empieza a tener alguna contracción durante esta fase de inserción del catéter.

Comprobación de la posición del catéter.

Tras poner el catéter es necesario hacer diferentes pruebas para asegurarse que el catéter se encuentra justo en el espacio epidural y no dentro de uno de los múltiples vasos sanguíneos epidurales o que no se haya perforado inadvertidamente la duramadre y el catéter se encuentre en el espacio intradural (produciendo un bloqueo subaracnoideo) o que esté subdural (aún menos frecuente).

Aspiración a través del catéter.

La primera prueba que realizará el anestesiólogo es la aspiración, con una jeringa, a través del catéter para verificar que no se obtiene líquido cefalorraquídeo (LCR) o sangre.

Dosis test.

Tras la primera comprobación se suele administrar una primera dosis de medicamentos (suele ser una mezcla de anestésico local con adrenalina diluida u otros fármacos). Esta primera dosis se llama dosis test y también se realiza con el fin de determinar si el catéter puede estar en el espacio subaracnoideo o dentro de un vaso sanguíneo.

Si el catéter esta en el espacio subaracnoideo se produciría un bloqueo de los miembros inferiores de una intensidad mayor a la esperada y en un tiempo mucho menor al habitual.

Si el catéter estuviera en un vaso sanguíneo, la adrenalina produciría un aumento de la frecuencia cardiaca de la madre de una intensidad y duración variables que el anestesiólogo detectaría con la monitorización que tiene o con lo que manifieste la paciente.

Los medicamentos usados y la realización de estos pasos dependerán de las preferencias del anestesiólogo tratante y de los recursos disponibles en el centro hospitalario.

Activación del catéter epidural.

Tras la colocación, fijación y las diferentes comprobaciones se procede a “activar” la epidural.

Hasta ahora el procedimiento realizado no produce ningún alivio del dolor. Es necesaria la administración de los anestésicos locales en las cantidades suficientes para producir un bloqueo de la sensación dolorosa.

Habitualmente se administra una “dosis de carga inicial” con la que se alcanza un nivel de analgesia adecuado en un corto periodo de tiempo. En 15 ó 20 minutos se notará el alivio máximo del dolor.

Mantenimiento de la analgesia.

La primera dosis de anestésico local tiene una duración limitada a algunas horas (dependiendo de los medicamentos usados, su concentración y la dosis total usada). Para solventar esto en la mayoría de casos se deja una perfusión de anestésicos locales (solos o mezclados con otros medicamentos como el fentanilo en muy bajas concentraciones) que permiten mantener el mismo grado de analgesia durante todo el trabajo de parto.

En muchos centros existe la posibilidad de tener una bomba de PCA (siglas para “Patient Controlled Analgesia” – Analgesia Controlada por el Paciente), con la que la misma paciente puede administrarse bolos adicionales de medicación en caso de que el dolor aumente.

Retirada del catéter epidural.

Suele ser un procedimiento mucho más sencillo y menos molesto.

Primero se retiran los apósitos que han estado sujetando y cubriendo el catéter y se procede a retirarlo lentamente. Se observa que salga completo, que no haya alteraciones importantes en la zona de punción y se descarta.

Este procedimiento se puede realizar en cualquier momento después del parto o la cesárea.